El ricercare extraviado

«¿Qué corazón humano se negará a disculpar a las mujeres que se suicidaron para evitar un ultraje de esta clase? […] Aquella Lucrecia mató a una Lucrecia inocente, casta y, para colmo, víctima de la violencia». San Agustín de Hipona — La ciudad de Dios Es fascinante...

«Por lo que a mí toca, nunca oigo hablar de revolución sin recordar la conversación que Chesterton nos cuenta que tuvo con un tabernero de Calais al desembarcar en Francia. Este último se lamentaba amargamente de la dureza de la vida y de la falta...

Tuve un profesor de orquestación que parecía más preocupado de epatarnos con sus excentricidades que en darnos una formación apropiada, pero una vez nos dijo un consejo en forma de retruécano que desde entonces me ha acompañado: «¿suena lo que me gusta o me gusta...

En el ámbito educativo ha cundido mucho la idea de educar «en valores», reemplazando lo que otrora fuera educar en virtudes. Así que, pese a la tan cacareada empatía, el tan celebrado pensamiento crítico, el diálogo, etcétera, asistimos muchas veces a espectáculos grotescos donde faltan,...

«Gracias a Dios hoy he tenido sol toda la tarde, he visto la sierra que estaba hermosa, y esto quiere decir que he aprovechado mi tiempo, ya era hora.» Joaquín Sorolla Desde hace varios años vengo experimentando un curioso cambio: tolero mejor el frío que el calor. Aborrecía sentir...

«Da la hora y ¡qué cambio! Se empañan al instante sus ojos y [el niño] pierde la alegría; adiós gustos, adiós alborozados juegos. Un hombre severo, y rígido le coge de la mano y le dice con gravedad: «Vamos, niño», y se lo lleva. Veo...

La semana pasada fueron las Fiestas de Toledo, las Fiestas de la Virgen del Sagrario, y fuimos a ver el desfile de gigantones y cabezudos. Para ver el desfile nos refugiamos en la entrada a un comercio; en seguida empezó a brotar la música desde...

«El hombre al meter el calor en un tubo creyó haber resuelto el problema pero, en realidad, no hizo sino crearlo porque era inconcebible un fuego sin humo y de esta manera la comunidad se había roto.» Miguel Delibes — La hoja roja Quienes me conocen bien saben...